«Last Christmas»: mira hacia arriba

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Como viene siendo habitual cada año, Hollywood nos regala alguna comedia o drama navideño cuando se acercan estas fechas tan señaladas. En esta ocasión ha sido el turno de Paul Feig. Conocido sobre todo por sus comedias gamberras protagonizadas por mujeres como La boda de mi mejor amiga (2011) o Espías (2015), el norteamericano no abandona su humor negro característico, pero se sabe adaptar a las normas de este tipo de películas, tan adoradas por algunos como denostadas por otros: cierta ñoñería y algo de romanticismo, una pizca de drama, acogedoras luces, nieve…salpimentado todo ello con canciones buen rolleras, en este caso de George Michael, cuyo archiconocido tema, Last Christmas (1984), pone título al film.

La cinta nos presenta la historia de Kate (Emilia Clarke o, lo que es igual, la khaleesi de Juego de Tronos), una nueva Bridget Jones de 26 años cuya vida es un completo y absoluto desastre, especialmente desde que fue trasplantada de corazón. La relación con su madre y su hermana no atraviesa su mejor momento, su vida sentimental se resume en una serie de rollos esporádicos que pretenden llenar su vacío existencial y su trayectoria profesional no parece ir mejor encaminada. Sin embargo, en medio de todo ese caos aparece el atractivo, racional y tierno Tom (Henry Golding), quien como los espíritus que visitaron a Ebenezer Scrooge en aquella lejana Nochebuena de 1844, le hará retomar las riendas de su vida y volver a ser su mejor versión. Los ecos de Dickens son indudables pues, como ya comenté en la reseña sobre Krampus, buena parte del imaginario que tenemos asociado hoy en día a la Navidad se lo debemos al autor británico.

No seré yo quien niegue algunos defectillos de la película, como la simpleza en el retrato de algunos de sus personajes, algo ridículos (también está en los clásicos más alabados), pero en conjunto resulta un film emotivo y agradable (con total seguridad pasará a integrar la lista de mis imprescindibles navideños junto con Mujercitas (1949) de Mervyn LeRoy; The holiday (2006) de Nancy Meyers y Polar Express (2004) y Cuento de Navidad (2009) de Robert Zemeckis). De igual manera, el tener de guionista a la ganadora del Óscar, Emma Thompson (que a su vez hace de madre de la protagonista) logra aportar cierto ingenio a un guión que se atreve a tocar temas candentes y de gran actualidad como la aceptación y la tolerancia de quien es diferente (inmigrantes, indigentes y homosexuales), fundamentalmente en un mundo globalizado donde los extremismos están volviendo a resurgir, una temática que, por otro lado, no le es ajena a Thompson, pues este año ha participado en Years and Years, la miniserie creada por Russell T. Davies para HBO y que, junto con la espectacular Carnival Row, la delicada Modern Love, o la esquizofrénica Undone, además, claro está, de la octava y última temporada de Juego de tronos que ha cosechado aplausos y abucheos a partes iguales, es una de las mejores ficciones del año en mi opinión.

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Years and years es una serie que vendría a ser una suerte de Cuéntame cómo pasó o The Wonder Years en clave distópica en la Inglaterra de aquí a unos años al mostrarnos la vida de una familia de clase media donde la casa de la abuela sirve de nexo de unión de cada uno de sus diversos miembros; una historia que aborda temas actuales como el renacer de los fascismos, la posible guerra futura entre China y EE. UU. , la inmigración y el transhumanismo (traslación de la conciencia a dispositivos digitales). Pero dejemos a un lado tanto pesimismo y volvamos a Last Christmas, una aparentemente desenfadada comedia dramática con tintes románticos cuyo mensaje de reencuentro con las personas que queremos y de aprovechar la vida al máximo fuera de las pantallas de nuestros teléfonos, aunque tan solo sea por Navidad, quizá sea más acertado y esencial que nunca.

2 comentarios en “«Last Christmas»: mira hacia arriba”

  1. […] Greta Gerwig, una de las cineastas norteamericanas independientes más destacadas de los últimos años por haber protagonizado y escrito el guion de Frances Ha (2012) de Noah Baumbach (que este año ha estrenado, por cierto, la agridulce Historia de un matrimonio) o haber dirigido Lady Bird (2017), nos ofrece su trabajo más clásico y redondo hasta la fecha. Si las películas mencionadas, protagonizadas por mujeres de fuerte personalidad que sienten, actúan y dudan, eran fruto de una audaz e incisiva autorreflexión sobre episodios de su propia vida, en el caso de Mujercitas, la directora recurre a la archiconocida novela de Louisa May Alcott para ofrecer su personal visión sin contradecir por ello la versión original, pero añadiendo un giro final inesperado y feminista, más acorde con los nuevos tiempos que corren, y que deja abierta la puerta a la libre interpretación que cada espectador pueda hacer. Resulta indudable que Mujercitas sea, junto con Cuento de Navidad, una de las historias asociadas por antonomasia a la Navidad, habiendo despertado el interés de numerosos realizadores que han sabido ver en ella su enorme potencial. George Cukor (1933), Mervyn LeRoy (1949) o Gillian Armstrong (1994) son solo algunos de los directores que trasladaron las andanzas de las hermanas March, aunque ninguno se había atrevido a mostrar antes a Jo como una mujer plenamente emancipada e interesada más por su faceta profesional como escritora que por el amor, algo que aquí aparece relegado a un lugar bastante secundario. Atención a esa escena en la que una ojiplática Saoirse Ronan observa con impaciencia la impresión de su novela como si aguardase el nacimiento de un bebé. Este año, además, hemos tenido la relectura de Mujercitas, Días de navidad, la agradable miniserie creada por Pau Freixas para la plataforma Netflix, que pese a sus irregularidades, consigue entretener además de haber logrado reunir en pantalla a actrices de la talla de Verónica Forqué, Charo López o Ángela Molina. Volviendo con Mujercitas, Greta Gerwig consigue un resultado más que sobresaliente. Con una estructura narrativa no lineal a base de flashbacks, lo que ha podido desorientar y confundir a algunos espectadores a mí me ha resultado una interesante y original manera de abordar el relato conocido, un relato donde destaca el magnífico duelo interpretativo sostenido entre Jo/Saoirse Ronan y Amy/Florence Pugh (que este año protagonizó la lisérgica y desasosegante Midsommar de Ari Aster). Una cinta ideal para disfrutar en estas fechas. […]

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