El doble en la narrativa hispanoamericana

  1. Introducción 

El presente artículo tiene como objetivo analizar la presencia del “doble” en varios textos de narrativa hispanoamericana. Desde su aparición, este mito, que tiene su origen en la intuición de que el ser humano podría estar proyectado en otra entidad, ha despertado el interés de gran número de escritores.

El doble, como bien dice Juan Herrero Cecilia [2011], nos remite a la problemática de la misteriosa identidad del ser humano y al enigma de su duplicidad y desdoblamiento. Este asunto supera las barreras literarias y ha terminado siendo motivo de estudio de la psicología y la filosofía (el dualismo entre el mundo tangible y el de las ideas al que se refería Platón; el Yin y el Yang del taoísmo…).

Uno de los misterios al que ha de enfrentarse cualquier ser humano con un mínimo de inquietudes existenciales es el de su propia identidad. El hombre intenta configurarla y definirla a lo largo de su vida, y es en ese proceso cuando se encuentra con que es un ser dual dotado de un cuerpo y de un alma. Valiéndome de las palabras de Herrero Cecilia [2011]:

«[…] en el camino nos contentamos a veces con la contemplación narcisista de nuestra propia imagen en alguna forma de «espejo» para sentirnos vivos, y otras veces, deseamos transformar los límites de nuestra experiencia decepcionante construyendo un ideal soñado que nos pueda acercar a la realización de nuestra plena identidad.»

Esto último es lo que le sucede precisamente a Oliveira, protagonista de Rayuela, como se verá en el apartado correspondiente.

En esa búsqueda de la identidad, el ser humano siente un desdoblamiento de sí mismo, al producirse la dualidad entre lo que es y lo que desearía ser. El problema surge cuando esa dualidad se convierte en obsesión, afectando a la propia personalidad. Es aquí donde entra en juego la figura del doppelgänger, término alemán inventado por Jean-Paul Richter en 1796 para referirse al doble fantasmagórico de una persona viva. 

Los doppelgängers han aparecido en infinidad de obras literarias de ciencia ficción y fantasía, en las cuales representan un tipo de ser que imita a una persona. Entre algunos de los textos que se han acercado a este motivo destacan: Las Metamorfosis de Ovidio; Anfitrión, de Plauto; El hombre de la arena, de Hoffman; Don Quijote (cuando el protagonista y su fiel escudero Sancho descubren que existen unos dobles de ellos mismos creados por un escritor llamado Avellaneda); El estudiante de Salamanca de José de Espronceda; El horla de Guy de Maupassant; William Wilson de Edgar Allan Poe; El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson; El retrato de Dorian Gray de Óscar Wilde, donde el retrato actúa como conciencia de la degradación moral a la que se ha visto sometido el protagonista; La sombra de Benito Pérez Galdós; El otro de Miguel de Unamuno; El amante bilingüe de Juan Marsé; El hombre duplicado de José Saramago; La mujer de verde de Cristina Fernández Cubas, Las luces de septiembre o El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón,  El visitante de Stephen King o cualquier historia de superhéroes en la que estos mantienen una doble identidad.

De igual manera, el cine también se ha hecho eco de esta enigmática figura en películas como Fresas salvajes de Ingmar Bergman; El doble de Robert Mulligan; La invasión de los ladrones de cuerpos de Don Siegel; La doble vida de Verónica de Krzysztof Kieślowski; El escondite de John Polson; Silent Hill de Christophe Gans; la inquietante Reflejos de Alexander Aja; Avatar de James Cameron; Mi otro yo de Isabel Coixet; Interestellar de Christopher Nolan; It follows de David Robert Mitchell; Colossal de Nacho Vigalondo; Your name de Makoto Shinkai; Cam de Daniel Goldhaber; Nosotros de Jordan Peele; Ana de día de Andrea Jaurrieta; las series La maldición de Hill House de Mike Flanagan y Muñeca rusa creada por Natasha Lyonne, Leslye Headland y Amy Poehler o la cinta Otra tierra de Mike Cahill. En el caso de esta última se descubre que nuestro planeta se halla duplicado, planteándose la posibilidad de que exista otro “yo” y de si este habrá  cometido los mismos errores.

  1. El doble en la invención de Morel de Bioy Casares

La invención de Morel es una novela publicada en 1940 e influida notablemente por el cine y la fotografía. La idea de que estos medios puedan asimilar el alma de los seres que son fotografiados o grabados está en el origen de la historia.

El protagonista (del que nunca se llega a saber el nombre) aparece en una isla «desierta» huyendo de la justicia.  Al poco tiempo descubre que no está solo sino que con él conviven una serie de personas. A medida que se prolonga su estancia, va tomando nota en su diario de las costumbres de esos misteriosos habitantes a los que observa desde un escondite y termina enamorándose de una de las jóvenes del grupo: Faustine. En varias ocasiones intenta entablar una conversación con ella, pero esta parece ignorarlo. Finalmente se revela que esos individuos no son reales sino que se trata de imágenes holográficas creadas mediante la máquina del científico Morel. Este se erige como creador de una realidad que, en verdad, es copia y repetición de otra ya existente (como en el mito de la caverna de Platón). El diario que leemos es, por tanto, anterior a la exposición del protagonista a la máquina ya que esta terminará por convertirlo en una especie de autómata semejante al de los cuentos de Hoffman.

Como explicaba, el invento de Morel consiste en duplicar la realidad y a los seres que la habitan, pero matando a los originales.  Lo que en verdad pretende el científico es vivir eternamente a través de imágenes proyectadas, imágenes en definitiva que no tendrán autonomía  pues se limitarán a repetir una y otra vez los movimientos que registraron. Esa utopía a la que aspiraba Morel terminará convirtiéndose finalmente en una distopía infernal para el protagonista del relato. Y es que, su problema consiste en haberse enamorado de un fantasma artificial, es decir, de una imagen que nunca podrá amarlo, precisamente porque nunca se han conocido. A pesar de ello, decide duplicarse (y con ello morir) para entrar a formar parte de ese mundo artificial de imágenes proyectadas. Dice  en un momento de la novela:

«Estar en una isla habitada por fantasmas artificiales era la más insoportable de las pesadillas; estar enamorado de una de esas imágenes era peor que estar enamorado de un fantasma (tal vez siempre hemos querido que la persona amada tenga una existencia de fantasma).»

A través de estas palabras, el lector comprende que hay un amor imposible entre dos seres que nunca se han conocido, y  que jamás lo harán. El protagonista está enamorado de un imposible (una mujer que ya ha dejado de existir en cuanto a ser autónomo). La decisión que toma se podría poner en relación con la de aquellas  personas que, huyendo de la realidad, se refugian en los mundos virtuales, aun sabiendo  que se trata de universos artificiales.

La enorme originalidad de la trama hizo que Borges la considerara como la novela perfecta, influyendo además en la enigmática película experimental L’Année dernière à Marienbad (1961) de Alain Resnais y en la popular serie Lost (2004-2010) creada por J. J. Abrams.

  1. Borges y el doble

Dentro de la narrativa del argentino aparecen multitud de temas y obsesiones como los cuchillos, los laberintos, las bibliotecas infinitas y el que nos interesa en este caso, el del doble.

  • El otro

Este relato pertenece a El libro de arena, de 1975, obra de la última etapa del autor que se caracteriza por el retorno a los motivos fantásticos que ya habían aparecido en obras anteriores como El Aleph, de 1945.

El protagonista (el propio Borges) escribe en 1972 sobre un acontecimiento que tuvo lugar en 1969 al norte de Boston, en Cambridge. Un Borges ya anciano  se encuentra con su doble (una versión de 1918, más joven), que dice que está en Ginebra. El doble se muestra desconcertado y desconfiado al principio, pues piensa que, en cualquier caso, él es el verdadero Borges mientras que el adulto siente un amor de padre por esa criatura que acaba de conocer. Entabla un diálogo con su otro yo para demostrarle que ambos son la misma persona. Dice:

«Éramos demasiado distintos y demasiado parecidos. No podíamos engañarnos, lo cual hace difícil el diálogo. Cada uno de los dos era el remedo caricaturesco del otro.»

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En lo relativo a la ubicación, el encuentro junto al río nos remite a la filosofía de Heráclito, operando como símbolo del fluir del tiempo. De igual modo, resulta de enorme belleza la forma en que Borges/anciano aconseja a Borges/joven que no ha de temer a la ceguera que irá afectando poco a poco a su visión:

«Cuando alcances mi edad habrás perdido casi por completo la vista. Verás el color amarillo y sombras y luces. No te preocupes. La ceguera gradual no es una cosa trágica. Es como un lento atardecer de verano»

En su conjunto resulta un cuento ambiguo pues el lector no sabe realmente qué personaje soñó a quien: ¿El Borges narrador al Borges joven? ¿O el Borges joven al Borges narrador?

Este relato es interesante ya que en él nos encontramos tres versiones de una misma persona:

  • Borges autor: pertenece a la realidad del lector. Es el ser real que escribe e inventa el relato.
  • Borges adulto y narrador: versión que se halla más cercana al Borges autor.
  • Borges joven: podría ser considerado una personificación de un recuerdo evocado por el Borges anciano que escribe el relato.

Los tres Borges unidos configuran la personalidad del autor. Ambos constituyen diferentes capas de una misma alma o, si se prefiere, distintas realidades de un mismo ente.

  • Borges y yo

Otro texto que conviene rescatar del argentino en cuanto a la aparición del motivo del doble es Borges y yo. En este breve relato se muestra el temor del autor a desparecer, ante lo cual decidirá transferir parte de su esencia a su otro yo, es decir, a aquel yo que habita en sus relatos:

«Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar.»

Las palabras finales con las que se cierra el texto son reveladoras de esa duda sobre la propia identidad: «No sé cuál de los dos escribe esta página.»

  1. Cortázar y el doble
  • Lejana

Lejana es uno de las historias que componen Bestiario. Se trata del primer cuento en el que Cortázar abordó la figura del doble o doppelgänger.

Alina Reyes es una pianista joven de buena familia que reside en Buenos Aires. Tiene una vida sin preocupaciones asistiendo a conciertos y al teatro. Sin embargo, su tranquilidad se va resquebrajando poco a poco cuando descubre que hay otra persona que trata de comunicarse con ella a través de los sueños. Esa presencia difusa va adquiriendo un contorno más preciso en la medida en que avanza el relato, hasta que se aclara que ese ser que interfiere en su mundo es una mendiga de Budapest, que es maltratada por un hombre. La presencia del doble se convierte en una obsesión para Alina. Es por ello que decide ir en busca de su otro yo aprovechando su luna de miel. Una vez allí se cruza con la mendiga en un puente; ambos personajes se abrazan, y ocurre entonces el intercambio de almas. Alina se queda atrapada en el cuerpo de la mendiga mientras que esta se introduce en el cuerpo de Alina.

El cuento está narrado en primera persona como si fuese el diario de Alina. Sin embargo, en el momento en que esta llega a Budapest, su voz desaparece dejando paso a la tercera persona:

«Alina Reyes de Araóz y su esposo llegaron a Budapest el 6 de abril y se alojaron en el Ritz. Eso era dos meses antes de su divorcio.»

El propio Cortázar comentó una vez:

«Para mí es absolutamente fantástico el final del cuento. Como en realidad la mendiga es el doble de Alina lo que pasa es que hay un intercambio psíquico, el alma de Alina queda en el cuerpo de la mendiga y el alma de la mendiga se apodera del cuerpo de Alina y la que se va triunfante es en realidad la mendiga en el cuerpo de Alina y eso es bastante astuto. Incidentalmente se dice al final dos meses antes del divorcio, porque tú te imaginas lo que se encontró el marido de Alina cuando le llegó Alina que ya no era Alina. Es horrible pensarlo pero ya no entraba en mis planes hablar de eso. Es otro cuento pero el lector puede pensarlo.»

El doble comienza a manifestarse a través de los sueños, lo cual provoca insomnio en la protagonista, quien además  experimenta el frío y el dolor que siente la mendiga en Budapest. Esa frialdad se opone a la calidez de Buenos Aires. A pesar de todo ello, Alina se siente incompleta pues sospecha que le falta algo y es precisamente esta carencia la que motiva el viaje. Finalmente, quedará atrapada en el cuerpo de la mendiga. Era este el único modo que tenía de ayudarla. El puente termina convirtiéndose, por tanto, en un lugar simbólico ya que es en ese espacio donde se produce el intercambio de almas, o bajo mi interpretación, de dos fragmentos de una misma alma, algo similar a lo que sucede en el final de la serie Muñeca rusa.

3.2. El doppelgänger en Rayuela

El tema del doble vuelve a aparecer en la novela Rayuela, donde el personaje central, Horacio Oliveira, se siente como un desdoblamiento de su amigo Traveler. Del mismo modo, sospecha que Talita (esposa de Traveler) es un doble de su amante, la Maga (Lucía). El sentido del doble vuelve a ser la imperfección que sufre el protagonista. A lo largo de la novela observamos que está en una búsqueda constante de su propia identidad, primero por las calles de París y finalmente por las de Buenos Aires, geografía a la que también se traslada el juego de dobles realidades. Como señala Carlos Fuentes:

«La odisea de Oliveira lo lleva de París, el modelo original, a Buenos Aires, la patria falsa. Buenos Aires es la cueva en la que se reflejan las sombras del ser.»

El propio juego de la rayuela funciona como símbolo de la búsqueda de la identidad, una búsqueda que concluirá con la unión definitiva en la última casilla de las dos mitades de Horacio, cuando este decide saltar por la ventana. Mientras que en Lejana, los espacios del lado de acá y de allá se corresponden con Buenos Aires y Budapest, respectivamente, en Rayuela, tenemos Buenos Aires y París. El parecido físico entre Horacio y Traveler es notado por Talita en el capítulo 44: «Cómo te parecés a Horacio-dijo Talita-. Es increíble cómo te parecés.»

En un diálogo que mantienen Traveler y Oliveira en el capítulo 56, el último le dice al primero hablando de ambos: “Como dos mellizos que juegan en un sube y baja, o simplemente como cualquiera delante del espejo. ¿No te llama la atención, dopplegänger?”

Para Oliveira, Traveler y Talita representan la pareja perfecta que a él le hubiese gustado formar con la Maga. Es por ello que Horacio ve en ellos el deseo frustrado de su amor por Lucía. Oliveira proyecta la imagen de la Maga sobre Talita. De esta manera, Talita compensaría la pérdida de Lucía. Él se concibe a sí mismo como doble de Traveler. Sin embargo, en el capítulo 56, este se enfada con Oliveira y le reprende:

«El verdadero doppelgänger sos vos, porque estás como desencarnado, sos una voluntad en forma de veleta, ahí arriba. Quiero esto, quiero aquello, quiero el norte y el sur y todo al mismo tiempo, quiero a la Maga quiero a Talita y entonces el señor se va a visitar la morgue y le planta un beso a la mujer de su mejor amigo. Todo porque se le mezclan las realidades y los recuerdos de una manera sumamente no-euclidiana.»

En este fragmento queda patente que el único  que percibe el doble es Horacio. Su obsesión por la Maga llega a tal extremo que se la imagina en otra persona. Es entonces cuando el lector comprende que Horacio sufre alucinaciones. En el mismo capítulo, más adelante, en el momento en el que Horacio está a punto de saltar por la ventana, Traveler le dice que Talita no es la Maga, a lo que este responde:

«- Yo sé que es Talita, pero hace un rato era la Maga. Es las dos, como nosotros.

-Eso se llama locura-dijo Traveler.»

A lo largo de la novela, Horacio anda tras la búsqueda constante de sí mismo.  Como decía, esa búsqueda concluirá con el encuentro consigo mismo al caer en la casilla del Cielo de la rayuela.

  1. El doble en Aura de Carlos Fuentes

Aura es una novela corta del escritor mexicano Carlos Fuentes publicada en 1962 e inspirada, a su vez, en el relato La cena (1912) de Alfonso Reyes. En la historia, ambientada, en 1961 en la Ciudad de México, el protagonista, Felipe Montero, es un historiador que acepta la oferta de trabajar en una casa para ordenar las memorias del fallecido general Llorente. En la hacienda viven la anciana Consuelo, viuda del general, y su bella sobrina Aura, de la cual se enamorará perdidamente. La novela está contada en segunda persona por un narrador que parece un desdoblamiento del protagonista. El misterio que se respira en la mansión comienza a deteriorar poco a poco la salud mental de Felipe, llevándole a sospechar que la anciana mantenga prisionera a Aura:

«Te preguntas si la señora no poseerá una fuerza secreta sobre la muchacha, si la muchacha, tu hermosa Aura vestida de verde, no estará encerrada contra su voluntad en esta casa vieja, sombría. Le sería, sin embargo, tan fácil escapar mientras la anciana dormita en su cuarto oscuro. […] quizá Aura espera que tú la salves de las cadenas que, por alguna razón oculta, le ha impuesto esta vieja caprichosa y desequilibrada.»

Felipe termina haciendo el amor con Aura, tras lo cual la joven le hace jurar que la amará aunque pierda su belleza. En ese momento, Aura se levanta y vemos que en el cuarto también estaba Consuelo, generando la duda de que Aura y Consuelo puedan ser la misma persona:

«Te repites que siempre, cuando están juntas, hacen exactamente lo mismo: se abrazan, sonríen, comen, hablan, entran, salen, al mismo tiempo, como si una imitara a la otra, como si de la voluntad de una dependiese la existencia de la otra. Te cortas ligeramente la mejilla, pensando estas cosas mientras te afeitas.»

El protagonista  aprovecha un momento en que la anciana abandona la casa para indagar en la historia del general, descubriendo así, y el lector también, que la esposa es Aura y que él es el general.

Ese ansia de belleza permanente que siente Consuelo/Aura se puede poner en paralelo con la máquina de La invención de Morel.  El artilugio puede apresar la belleza de una persona y repetirla eternamente en una proyección infinita.

  1. Conclusión

El análisis de estos textos  permite indagar en la problemática de la identidad del ser humano. El reconocimiento del doble por parte de los personajes implica una aceptación de la imperfección y de ese lado oscuro que todos llevamos dentro. Los protagonistas de muchas de estas obras se sienten incompletos al reconocer que les falta algo. Es por ello que muchos inician la búsqueda de ese otro “yo” que conforme su identidad fragmentada. De igual manera, el desdoblamiento puede verse como una metáfora de la oposición entre los contrarios que coexisten en nosotros. En este sentido, el “otro” vendría a ser aquella parte oscura que está latente en nuestro interior y que intenta salir al exterior, materializándose a través de la figura del doble. Parafraseando a Juan Bargalló Carreté, la presencia del “otro” supondría reconocer nuestro propio vacío y su búsqueda constituiría la respuesta para llenar esa ausencia.

Bibliografía

Bargalló, Juan (Ed.) (1994): Identidad y alteridad: aproximación al tema del doble. Sevilla: Alfar.

Bioy Casares, Adolfo (2003): La invención de Morel. Madrid: El País.

Borges, Jorge Luis (2009): El libro de arena. Barcelona: Destino.

Borges, Jorge Luis. Borges y yo. http://www.literatura.us/borges/ (18-12-2014)

Cortázar, Julio (2013): Rayuela. (Ed. de Andrés Amorós). Madrid: Cátedra.

Cortázar, Julio (2006): Bestiario. Madrid: Punto de Lectura.

Fuentes, Carlos (1994): El mal del tiempo. Volumen 1. Aura, Cumpleaños, Una familia lejana. Madrid: Alfaguara.

Haghroostra, Maryam (2011): “Algunas consideraciones acerca de Lejana” en ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura. Vol. 187. Nº 752. http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/view/1398/1407 (20-12-2014)

Herrero Cecilia, Juan (2011): “Figuras y significaciones del mito del doble en la literatura: teorías explicativas” en Cédille. Revista de estudios franceses. http://cedille.webs.ull.es/M2/02herrero2.pdf (20-12-2014)

López Pellisa, Teresa (2009): “El digitalismo en La invención de Morel. http://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/8864/digitalismo_lopez_LITERATURA_2008.pdf?sequence=1 (20-12-2014)

Rabí Do Carmo, Alonso (2006): “Doble e imágenes especulares en Julio Cortázar (a propósito de Lejana, La isla a mediodía y RayuelaUniversidad Nacional Mayor de San Marcos. http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtualdata/publicaciones/san_marcos/n24_2006/a08.pdf (20-12-2014)

 

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