EL PAÍS DE LOS RECUERDOS OLVIDADOS

El país de los recuerdos olvidados

No creía que esta fuese a ser mi primera novela, pues antes de ella, tenía otras muchas ideas rondándome por la cabeza, pero, al final, la vida termina conduciéndonos por caminos que ni siquiera habíamos previsto. El que lea estas palabras se estará preguntando acerca de lo que encontrará en este libro, ¿verdad? Pues bien, se trata de una sencilla historia de amor y de amistad…una historia en la que el amor entre Marcos Santos Montero y Lucía Dalmau Figueroa se verá puesto a prueba por la enfermedad incurable de los recuerdos que se pierden en el vacío. Es el Olvido el eje que vertebra todo el libro. Estamos hechos de recuerdos…de manera que cuando  olvidamos, cuando nos olvidan, empezamos a desaparecer. En una sociedad en la que la identidad de los jóvenes y no tan jóvenes parece fundarse en los «likes» que obtienen en las redes sociales, aquel sin ninguno permanece olvidado, como si estuviese condenado a desaparecer. Sin, embargo, no era ese tipo de olvido el que intentaba reflejar en la obra…sino el olvido de las promesas incumplidas, de los amores y amistades perdidos. Me gusta pensar que pueda existir un espacio físico al cual puedan ir a parar los amores olvidados. Sería tan fácil como ir allí y recuperar el amor que olvidamos o que dejamos escapar. Sería tan fácil…o tal vez no, ¿pues quién estaría realmente dispuesto a acometer semejante hazaña?

De igual manera, la narración aparece salpicada de algún que otro elemento sobrenatural y de referencias al mundo del celuloide. Es una novela corta…pues mi intención, a medida que le iba dando forma a la historia, era que el tiempo que pudiese emplear alguien en leerla fuese el mismo que el que podría dedicar si estuviese en el cine. Ahora solo cabe esperar si gustará al público lector la insólita historia de los amores de Marcos y Lucía.

 

3 comentarios en “EL PAÍS DE LOS RECUERDOS OLVIDADOS”

  1. […] La historia nos remite directamente al clásico relato de Charles Dickens, Cuento de Navidad (1843). Recuérdese que en la historia, el anciano y avaro señor Scrooge, que se ha propuesto no celebrar la Navidad, recibe la visita de los espíritus de las Navidades Pasadas, Presentes y Futuras con el fin de hacerle cambiar de parecer. Desde su publicación, el cuento de Dickens no ha dejado de influir. Esta influencia se extiende a películas como ¡Qué bello es vivir! (1946) de Frank Capra, The family man (2000) de Brett Ratner, Polar Express (2004) de Robert Zemeckis, la injustamente vapuleada, Belleza oculta (2016) de David Frankel o, incluso, mi novela corta El país de los recuerdos olvidados (2017). […]

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